L’escaldà de la pansa: cuando el moscatel se convierte en tradición
Hay tradiciones que explican mucho más que una forma de hacer las cosas. Hablan del territorio, de las personas y de una manera de vivir que durante generaciones ha estado vinculada a la tierra. L’escaldà de la pansa es una de ellas.
En Gata y en otros pueblos de la Marina Alta, la elaboración de la pasa forma parte de la memoria y de la historia de muchas familias. Una tradición relacionada con el cultivo de la uva moscatel y con todo un proceso artesanal que permite transformar la uva fresca en las conocidas pasas.

Pero ¿Cómo se hace l’Escaldà de la pansa?
Todo comienza con la uva moscatel, que se recoge cuando alcanza su punto óptimo de maduración. Después llega uno de los momentos más característicos del proceso: l’escaldà. Los racimos de uva se sumergen durante unos instantes en una solución caliente que ayuda a romper la piel del grano y facilita que pierda el agua durante el secado.
Después del escaldado, la uva se deja secar tradicionalmente al sol, a menudo sobre cañizos. Con el paso de los días, los granos van perdiendo agua, concentran sus sabores y la uva se transforma en pasa.
Es un proceso sencillo en apariencia, pero detrás hay conocimientos transmitidos de generación en generación. Una forma de aprovechar los recursos de la tierra y conservar un producto durante mucho más tiempo.

Una tradición que sigue viva
Todavía hoy, el escaldado se continúa realizando en diferentes pueblos y se organizan jornadas y demostraciones para mantener viva esta tradición. Porque recuperar y compartir estos oficios es también una forma de conservar nuestra identidad.
Y si hay algo que también ayuda a mantener viva la identidad de un pueblo es su comercio local. En Gata, muchas tiendas y establecimientos siguen apostando por los productos de proximidad, la artesanía y esa forma cercana y personal de comprar que forma parte de nuestra esencia.
Cuando visites el pueblo, aprovecha para pasear por sus calles y entrar en sus tiendas. Descubre los comercios de artesanía, las tiendas de alimentación, panaderías, carnicerías y establecimientos donde encontrarás productos que mantienen vivo el sabor de siempre.
Porque comprar en el pueblo también es una forma de conservar nuestras tradiciones. Cada compra ayuda a mantener abiertas las persianas, los oficios y las historias que forman parte de Gata.

Y en Gata, donde tradición, artesanía y comercio local continúan yendo de la mano, hablar de la pasa es hablar también de una parte de nuestra historia.
Quizá lo más bonito de las tradiciones es que no se quedan en el pasado. Vuelven cada año, se comparten y nos recuerdan de dónde venimos.
Y esta es también una de las mejores maneras de disfrutar de los placeres de pueblo: descubrir Gata, conocer sus tradiciones y apoyar a las personas que cada día hacen pueblo.